La Colección Bruno Pagliai

Centro de Estudios de Historia de México Carso.Fundación Carlos Slim

La primera mitad del siglo XX fue una etapa difícil para México. La revolución civil y el panorama internacional poco alentaban al crecimiento del país, pues parecía que los elementos que impulsaron el desarrollo económico no llegarían por ninguna parte, ni por el gobierno ni del extranjero. Las décadas de los años 30 y 40 fueron de total reacomodo nacional, la institucionalización y la aparición de nuevas alternativas se convirtieron en la posibilidad más concreta con la que México contaba para poder despuntar y transformarse en la nación fuerte que estaba obligada a ser para subsistir en el nuevo modelo internacional.

La llegada de Miguel Alemán Valdés a la Presidencia de México (1946-1952) trajo la industrialización que dio auge a la inversión privada proveniente del extranjero. Fue ahí cuando un empresario italiano de nombre Bruno Pagliai llegó a México para invertir en la industria mexicana. De Pagliai se sabía que venía de su natal Italia para evitar las atrocidades de la guerra mundial y en busca de un sitio donde continuar sus negocios. Invirtió en la creación del Hipódromo de las Américas, se casó con la famosa actriz británica Merle Oberón y concretó muchos negocios en suelo mexicano que le valieron gran reconocimiento, como sucedió en Veracruz, donde el parque industrial más grande del estado fue bautizado con su nombre.

Además de ser un hombre de negocios, Bruno Pagliai fue un bibliófilo apasionado que coleccionó obras muy importantes de los siglos XVI al XIX. En ella encontramos documentos y libros referentes a la historia de México, pero también obras de Italia, su país de origen. En la década de 1980 y por el prestigio con el que la institución contaba, Bruno Pagliai decidió donar su biblioteca y su archivo al entonces Centro de Estudios Carso, donde comenzó el arduo trabajo de catalogación y clasificación. La extensión de la Colección Bruno Pagliai y los demás acervos que enriquecen al Centro de Estudios han obligado a que el trabajo sea lento, pero también ha permitido que la Colección no deje de sorprender al encontrar en ella verdaderos tesoros que enriquecen las investigaciones de todos aquellos que consultan el acervo.

En estos últimos meses, en la Colección Bruno Pagliai fueron encontrados documentos asociados a personajes muy interesantes: Martín Cortés, la Emperatriz Carlota y la guerra con Estados Unidos de 1848 son algunos ejemplos. Por esta razón se presentan los documentos para que la gente los conozca y se interese en su análisis. Así se ratifica el compromiso del Centro de Estudios de recuperar, conservar, catalogar, digitalizar y difundir sus acervos para conveniencia de todos lo que deseen acercarse a los archivos y a la historia.

 

Emperatriz Carlota

La colección de documentos referentes al Segundo Imperio Mexicano custodiados por el Centro de Estudios de Historia de México ha sustentado las investigaciones de la Dra. Patricia Galeana, experta en el tema, y ha servido de inspiración para las obras de la escritora mexicana Guadalupe Loaeza. A través de documentos, litografías y daguerrotipos, el acervo del Centro de Estudios ha permitido el estudio de uno de los episodios más significativos de la historia nacional. A estos tesoros se suma la carta que la Emperatriz Carlota dirigió a Fernando Ramírez, uno de los funcionarios más cercanos a Maximiliano I. Ramírez, Secretario de Negocios Extranjeros durante el Segundo Imperio, fue condecorado con la Orden Imperial del Águila Azteca y se mantuvo fiel al emperador hasta el final. En la misiva, fechada en abril de 1865, la emperatriz agradece a él y a su esposa que hayan sido las primeras personas en recibirla calurosamente en México y le concedieran su amistad sin importar la agitación nacional a la que los emperadores extranjeros estaban expuestos.

Fondo DCCCLVIII-1-101. Emperatriz Carlota. Año de 1865

Guerra México-Estados Unidos de 1847 en Baja California

El expansionismo estadounidense ha sido una de las mayores causas de los conflictos bélicos de esta nación. En la invasión a naciones extranjeras ha encontrado la forma de obtener territorios y recursos que le han permitido un mayor desarrollo en comparación con naciones de más longevidad y riqueza natural que ellos. México, al ser su vecino, no ha podido liberarse de los asedios e intromisiones a su territorio, lo que ha dado por resultado conflictos armados en los que nuestra nación no ha sacado la mejor parte. En 1847, la invasión a nuestro país no pudo evitarse. Las fuerzas estadounidenses se instalaron rápidamente en el territorio nacional, y la resistencia de nuestros compatriotas hizo lo humanamente posible por impedirlo, aunque sin los mejores resultados. En Baja California, lugar alejado del centro del país, la organización interna para la resistencia resultó fundamental para soportar los embates extranjeros: José Matías Moreno, Capitán en Jefe de Guerrillas en defensa de la Independencia Mexicana en la Guerra contra Estados Unidos, Vicente Sotomayor, Pío Pico, José Antonio Estudillo y Nazario Botello son algunos de los mexicanos que decidieron defender el territorio nacional en Baja California y arreglárselas con los medios que tenían a su alcance. Finalmente, México perdió la mayor parte de su territorio y éste ha sido uno de los eventos más dolorosos en nuestra historia.

Fondo DCCCLVIII-1-85. Mauricio Castro, Jefe Político de Baja California. Año de 1847

Capitulación España-Estados Unidos. Independencia de Chile. Independencia de México

El 6 de abril de 1819, en Angangueo, Michoacán, José María Medalla redactó uno de los informes más completos sobre lo acontecido entre España y Estados Unidos, la independencia de Chile y la independencia de México. Uno de los temas que aborda es la capitulación de España con Estados Unidos en “Proposiciones que hace el Comandante Civil y Militar de la Provincia de Florida Occidental al Excelentísimo Señor Don Andrés Jackson, General en Jefe del Ejército Americano frente al Fuerte de San Carlos de Barrancas. El Fuerte de Barrancas será entregado a las tropas de los Estados Unidos”. Esta capitulación fue firmada el 28 de mayo de 1818 por José María Maponst y culminó con el Tratado Adam-Onis en 1821. Otro tema es el apoyo que los ingleses prestaron a la independencia de Chile, encabezado por Thomas A. Cochrane y Thomas Wood; además dio parte de las batallas que los ingleses ganaron a los españoles en Valparaíso y las muestras de amistad de Inglaterra con Chile. Este parte fue firmado por George Gerardo Hohnhorst. Un tema más es el parte oficial que presentan Gerbacio López y José María Carmonal, Coronel y Comandante General del Occidente de México, respecto al ataque de sus tropas en el camino entre Tuxpan y Zitácuaro, en el actual Estado de Michoacán. El parte fue firmado el 23 de marzo de 1819.

Fondo DCCCLVIII-1-94. José María Medalla. Año de 1819

Proceso judicial contra Martín Cortés, Segundo Marqués del Valle de Oaxaca

Hernán Cortés fue un hombre controversial en todo momento. Los juicios de residencia, las acusaciones de homicidio y el supuesto abuso de indígenas fueron elementos que contribuyeron a formar una imagen negativa del nacido en Extremadura en 1485. Este cuestionado prestigio fue heredado a su descendencia. Martín Cortes fue un hombre igual de controversial que su padre; la riqueza y el derroche de ella sumaron puntos negativos para la familia Cortés. En este proceso judicial, el Doctor Juan de la Fuente denunció que la deuda de 96 pesos de oro común no había sido liquidada por Martín Cortés, razón por la que debió actuar legalmente para recuperar su patrimonio. Esta no fue la última vez que el descendiente del conquistador se vio envuelto en una polémica, pues en 1564 fue acusado de conjurar contra el gobierno virreinal e instar a la abolición del sistema de encomiendas, que devino en una presunta intención de emancipación política. El castigo para Martín Cortes fue grave: despojo de bienes y destierro. La familia Cortés tardó mucho en recuperarse de este hecho y aunque lo hizo, no volvió a tener la grandeza de los primeros años.

Fondo DCCCLVIII-1-12.1. Proceso contra Martín Cortés. Año de 1560

Santa Germana de Pibrac

En las hagiografías (vidas de los santos) encontramos los méritos que llevaron a una persona a convertirse en santo de la iglesia católica. La compasión, pobreza, humildad y sufrimiento son sus principales características. En esta hagiografía encontramos la vida de Santa Germana de Pibrac, quien nació en Francia en el siglo XVI. Los años tiernos de Santa Germana fueron difíciles, las deformidades que tenía de nacimiento en cuello y manos, fueron las razones para el rechazo familiar, y a ello se sumó el desprecio que su madrastra sentía por ella. La única razón de vida la halló en la fe y a ella se entregó totalmente. Murió lejos del amor de su familia y sola en un establo, rodeada de los animales que fueron su única compañía durante sus escasos 22 años de vida. Años más tarde, su cuerpo incorrupto fue encontrado en la iglesia de Pibrac. Se extrajo y la gente comenzó a rezarle; los milagros no se hicieron esperar pero la canonización no se concretaba. El anti catolicismo de la revolución francesa fue la razón para que el cuerpo de Santa Germana fuera destruido, pues a consideración de los revolucionarios, éste solo era un engaño al pueblo. A fines del siglo XVIII la osamenta de Santa Germana fue recuperada y colocada en un sepulcro para su descanso definitivo; desde ahí, los milagros póstumos aparecieron e hicieron de Santa Germana una de las taumaturgas más grandes. Fue canonizada en 1854 por Pío IX y es hoy una de las santas más veneradas en Francia.

Fondo DCCCLVIII-32. Santa germana de Pibrac. Año de 1870

Fiesta de tabla del Santo Niño Perdido

Las fiestas de tabla fueron aquellas celebraciones religiosas que se efectuaban por decreto real, es decir, la Corona las apoyaba económicamente y las incluía de manera oficial en el calendario de festividades a realizarse en el año. Muchas de estas fiestas de tabla surgieron de leyendas religiosas que la gente contaba y al pasar de generación en generación, se convertían en referencias directas a milagros o acontecimientos divinos. Ejemplo de ello es la fiesta del Santo Niño Perdido, celebración de la que podemos encontrar varias versiones en torno a su surgimiento: el quinto misterio gozoso del Santo Rosario hace referencia a un episodio en la niñez de Jesús (Lucas, 2:41-50) en el que se narra que cada año María y José acudían a Jerusalén a la fiesta de Pascua; cuando Jesús cumplió 12 años asistió con ellos, sólo para perderse en el tumulto de gente y estar desaparecido por tres días; lo encontraron en el templo, sentado con los maestros de la ley a quienes escuchaba y  hacía cuestionamientos. Esta es la referencia más antigua para el surgimiento de la fiesta del Santo Niño Perdido. En España la fiesta cobró mucho auge, sobre todo en Guadalajara, donde se estableció debía celebrarse el domingo inmediato al día de Reyes. La fiesta del Santo Niño Perdido cruzó fronteras y llegó a Nueva España, donde se arraigó en lugares como León, Guanajuato, Zamora, Michoacán, Guadalajara y Ciudad de México.

El convento de Jesús María en Nueva España fue el recinto encargado de acoger la fiesta del Santo Niño Perdido. Este monasterio se construyó por real cédula de Su Majestad Felipe II, que aceptó la sugerencia de Pedro Tomás y Gregorio Pesquera de fundar una abadía que recogiera a las viudas, nietas y huérfanas de los conquistadores que no lograron riqueza. El rey Felipe II aportó 60 mil ducados para su edificación y limosna de vino y aceite para el culto divino. En el año de 1790, cuando el convento de Jesús María gozaba de prestigio y del apoyo pecuniario de Su Majestad, la abadesa Manuela María de Señor San José se percató que la Real Audiencia no incluyó en la «tabla» (lista oficial) la fiesta del Santo Niño Perdido, celebración realizada desde la fundación de ese convento. Al ser el convento de Jesús María fundado por real cédula y apoyo económico del rey, las festividades debían ser reguladas por el virrey y la Real Audiencia, razón por la que recurrieron a estas instancias para solicitar no se cancelara la fiesta del Santo Niño Perdido.

En él habitaron personajes como Sor Juana Inés de la Cruz y una hija no reconocida del rey Felipe II. El convento de Jesús María cerró definitivamente en 1933 y el inmueble fue entregado a la Secretaría de Guerra y Marina.

Fondo DCCCLVIII-24. Suspensión de la fiesta del Santo Niño Perdido. Años 1792-1793

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