El patrimonio documental de la industria mexicana

Belem Oviedo Gámez

Archivo Histórico y Museo de Minería, A. C.

Los archivos generados por las empresas resultan imprescindibles tanto en el estudio de su desarrollo histórico como en el impacto económico, social y cultural que tuvieron sobre la población. En el caso específico de las compañías mineras, éstos son de gran apoyo para la investigación geológica, histórica, sociológica, médica, técnica, económica y para la arqueología industrial, así como para los estudios regionales. En el estado de Hidalgo, el Archivo Histórico de la Compañía Real del Monte y Pachuca ha sido, además, puntal en el rescate y conservación del patrimonio industrial al que ha dado origen.

Los primeros pasos en la conservación de este tipo de archivos se dieron en 1905, en Alemania. Desde entonces encontramos diversos esfuerzos en países como Francia, España, Estados Unidos y Canadá. En México, es hasta finales de los años setenta del siglo XX cuando surgió el interés por su conservación. No obstante cabe señalar que en los registros de la Compañía de Minas de Real del Monte y Pachuca, desde mediados del siglo XIX se contaba con un “responsable de archivos”, lo que puede explicar la periodicidad histórica de este acervo documental que abarca más de 350 años de información.

El trabajo que desarrollan diversas asociaciones dedicadas al estudio del patrimonio industrial, así como a la historia económica y de negocios, han motivado la conservación de archivos empresariales e industriales. Entre ellas están el Comité Internacional para la Conservación del Patrimonio Industrial México (TICCIH México, A. C.), el Archivo Histórico y Museo de Minería, A.C., el Museo Nacional de los Ferrocarriles Mexicanos, y la Asociación Mexicana de Historia Económica. A nivel internacional podemos citar a The International Committee for the Conservation of the Industrial Heritage (TICCIH), la European Business History Association y a la Asociación de Historia Económica de Brasil.

En México ha sido importante el impulso dado a la organización y preservación de archivos industriales por la asociación civil Apoyo al Desarrollo de Archivos y Bibliotecas de México (ADABI) en los estados de Chihuahua, Hidalgo, Puebla, San Luís Potosí, Quintana Roo, Tlaxcala y Yucatán.  Entre ellos se encuentran:

  • Archivo Histórico de Mina La Prieta en Parral, Chihuahua.
  • Archivo Histórico de la Compañía Real del Monte y Pachuca, en Hidalgo (1726-1983).
  • Archivo Histórico de la Compañía Industrial de Atlixco, Puebla.
  • Archivo de la Casa de la Magnolia, Chalchicomula de Sesma (1852-1965), una hacienda agrícola-ganadera, Puebla.
  • Archivo Histórico de las Salinas de Peñón Blanco en San Luis Potosí (1713-1945).
  • Archivo Histórico de la Federación de Cooperativa de Chicleros de Quintana Roo (Siglo XIX).
  • Archivo de la exhacienda pulquera San Miguel y Santiago Ameca, Españita (1572-2004), Tlaxcala.
  • Archivo Histórico de los Ferrocarril de Yucatán del Museo del Ferrocarril.
  • Archivo de la Cervecería Yucateca (1900-2002).
  • Archivo de la hacienda henequenera Chenché (finales del siglo XIX y principios del XX), Yucatán.
  • Colección fotográfica Rosado Espíndola (100 años de aeronáutica en Yucatán).
  • Archivo de la Ferretería Ritter y Book.

En la mayoría de los casos cuando se ha apoyado el inventario, la clasificación y/o la catalogación de los archivos, ADABI ha editado en papel o disco compacto los resultados. En su página web se puede obtener información sobre los mismos.[1]

Archivos generados por industrias que han tenido participación del estado y que desaparecieron o fueron adquiridas por capital privado, se transfirieron al Archivo General de la Nación en la capital del país. Aurora Gómez-Galvarriato[2] señala los siguientes:

  • Archivo de Constructora Nacional de Carros de Ferrocarril -CONCARRIL- (1962-1979).
  • Archivo de Diesel Nacional y sus filiales (1975-1988).
  • Archivo de Siderúrgica Mexicana -SIDERMEX-, que incluye archivos de Altos Hornos de México, S. A., Fundidora Monterrey, S. A., Siderúrgica Lázaro Cárdenas-Las Truchas, Minerales Monclova, S. A., La Perla, Minas de Fierro, S. A., Compañía Minera El Mamey, S. A. y Compañía Carbonera la Sauceda, S. A. (1900-1986).
  • Archivo de Uranio Mexicano -URAMEX- (1958-1983).
  • Archivo del Instituto Nacional de Investigaciones Nucleares -ININ- (1956-1979).

Del Archivo de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro, empresa desaparecida recientemente, tenemos conocimiento de que una parte ya ha sido entregada al Archivo General de la Nación.

El Museo Nacional de los Ferrocarriles Mexicanos, organismo de la Secretaría de Cultura Federal, tiene bajo su resguardo los Archivos de los Ferrocarriles Mexicanos concentrados en el Centro de Documentación e Información Ferroviaria (CEDIF). El archivo histórico conserva casi 2000 metros lineales de documentación generada por las diversas empresas ferroviarias que trabajaron en el país: 85 000 imágenes y 21 1000 planos, mapas y dibujos técnicos. Su biblioteca especializada está integrada por 26 000 volúmenes.[3] Sin lugar a dudas es el archivo ferroviario más importante y completo del país.

Dentro los archivos generados por empresas que fueron parte del gobierno federal y que no se integraron al Archivo General de la Nación, encontramos una excepción: el Archivo de la Compañía Minera de Real del Monte y Pachuca que cuenta con 2700 metros lineales de documentación, biblioteca, hemeroteca, planoteca y fototeca. Al momento de la venta de la empresa, ésta contaba ya con un archivo histórico en proceso de clasificación y una guía publicada de una parte importante de la documentación generada durante el siglo XIX (119 metros lineales). Los nuevos propietarios apoyaron la creación de una Asociación Civil en 1995, denominada Archivo Histórico y Museo de Minería, A. C. (AHMM, A. C.). Actualmente se ubica entre los archivos más importantes del país dentro de su género, al ser uno de los pocos archivos privados que cuenta con una guía general de sus acervos publicada, una figura jurídica propia y varios catálogos documentales editados en papel y disco compacto.[4] Se trata de un caso singular, donde el rescate de los archivos de las empresas mineras y su posterior clasificación han dado lugar a varias tesis de licenciatura, maestría y doctorado de estudiantes de historia, arqueología, arquitectura y psicología; y sobre todo, ha sido la pieza angular del rescate, restauración y reutilización de inmuebles, maquinaría, herramientas y equipos que ha dado origen a cuatro museos del patrimonio industrial minero en el estado de Hidalgo.[5]

 

Consideraciones finales.

Hasta ahora, mucho del trabajo para la conservación de la memoria histórica de la industria en México se ha realizado por el interés de pequeños grupos de la sociedad civil que han recurrido a diversas fuentes de financiamiento como becas, trabajo voluntario y, en muy contados casos, aportaciones de empresarios.

 

Los archivos de empresas de participación gubernamental fueron entregados en resguardo al máximo órgano de archivos en México pero hasta hoy, no existe una legislación que los obligue a hacerlo, con la consecuente pérdida de documentación.

Considero que la Reglamentación de la Ley General de Archivos recién publicada, debería incluir la obligatoriedad de las industrias estatales de conservar sus archivos y transferirlos al Archivo General de la Nación, así como promover incentivos fiscales para la industria privada que invierta en la preservación en buen estado –inventarios, clasificación, catalogación, repositorios de archivos…–, lo que ratifique el respeto a la propiedad privada de sus archivos.

 

 

 

 

 

 

 

[1] www.adabi.org

[2] Gómez-Galvarriato, Aurora.- “Los archivos de industria en México: un patrimonio en riesgo” en Iwadare y Oviedo.- El Patrimonio Industrial y el Mar. Reflexiones sobre el Patrimonio Industrial Marítimo de México, Centroamérica y El Caribe, y su interacción con los sitios de producción. México, Secretaria de Cultura del Estado de Campeche, AHMM, A. C. y TICCIH México, A.C., 210 pp. 64-66

[3] Márquez Martínez, Teresa.- “Museo Nacional de los Ferrocarriles Mexicanos y el Patrimonio Cultural Ferroviario”, en Memorias del V Encuentro Nacional de Investigadores del Ferrocarril. México, CONACULTA, MNFM, SCT, TFM, FERROTUR, Ferrocarril Mexicano y Ferrocarril y Terminal del Valle de México, S.A. de C.V., 2002, p. 249.

[4] El archivo se constituye en asociación civil en febrero de 1995. Desde entonces subsiste exclusivamente mediante donativos, becas y el apoyo de la cuota de ingreso a los cuatro museos que forman parte de su patrimonio. El servicio de consulta de archivos, biblioteca y hemeroteca es totalmente gratuito. Para mayores informes sobre los requisitos de acceso, remitirse a la Guía de AMABPAC en www.amabpac.org.mx

[5] www.distritominero.com.mx  y www.rutadelaplata.org/

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De clic aquí para leer las Directrices y Criterios para los Archivos Privados en el SNA.