Libros de coro de la colección Franz Mayer

Miriam Velázquez Martínez

Biblioteca Rogerio Casas Alatriste del Museo Franz Mayer

 

A maior honra y gloria de Dios…
(A la mayor honra y gloria de Dios…)
Sevilla, 1740
Manuscrito realizado con tinta y acuarela sobre papel. Su contraportada se decoró con una gran orla u orilla roja de huesos y calaveras decorados con oro, atributos franciscanos retomados por el Monasterio de santa María de Jesús, de franciscanas Clarisas a quienes perteneció este libro de coro.
La música inicia con una letra capitular también iluminada con oro y una imagen de la Dolorosa. Los cantos contenidos se relacionan con las actividades propias del convento: maitines, laudes, misa, oficio de sepultura, etcétera.

Los libros de coro, llamados también cantorales, se comenzaron a utilizar en las catedrales y monasterios en la Edad Media (siglos V al XV). Contenían la letra y música para celebrar las misas, los oficios especiales de sepultura, las festividades de santos, así como las oraciones que debían hacerse a cada hora del día, tales como los maitines (en la madrugada), laudes (en la mañana), vísperas (al atardecer), etcétera. Había libros de coro de dos tipos: de polifonía, con varios sonidos que se cantaban a cuatro voces y de canto llano, interpretados en un mismo tono.

 

Per Psalmus, venite, per annum
(Venid, salmo por año)
Siglo XVI (?)
Libro de coro impreso en papel, con sólo cuatro pautas o líneas para escribir la música, en lugar de las cinco del pentagrama actual que fue ideado por Guido de Arezzo en el siglo XI. Se trata del salmo 94 según la Biblia Sacra Vulgatam Clementiam.
Destaca una nota en la hoja inferior izquierda con referencias a otras páginas donde se encuentra música relacionada con los santos Juan y Esteban, a quienes se dedica la Epifanía en este capítulo.

Estos libros se colocaban al centro del coro, sobre un atril llamado facistol y para facilitar su lectura a distancia, tenían dimensiones promedio de 70 x 50 centímetros. Aunque había libros de coro impresos, la mayoría eran manuscritos elaborados con tintas vegetales o minerales, principalmente de colores negro y rojo. La realización de los libros de coro era muy costosa y tardada, pudiéndose necesitar hasta cinco meses por libro. Los textos eran preparados en latín por escribanos o copistas, en ocasiones monjes que trabajaban en un lugar especial dentro de los monasterios denominado scriptorum; los iluminadores por su parte, decoraban ricamente las letras iniciales o capitulares con imágenes religiosas, de flores, frutos, insectos y aves, empleando polvo y laminillas oro. La mayoría de estos libros se escribían en hojas de pergamino (piel de oveja, ternero o cabra) que se encuadernaban cosiéndose por el lomo hasta con ocho refuerzos o nervios. Las cubiertas se hacían de madera forrada con piel y su decoración consistía en clavos (cabujones), esquineros (cantoneras) y broches en los cantos, los cuales podían ser de bronce, oro y plata y en ocasiones se complementaban con diversos diseños dorados sobre la piel.

Sabbato ante Dominicam primam Adventus ad Magnificat. ana
(Antífona. Sábado anterior a la Primera Domínica de Adviento. Al Magnificat)
España (?), siglo XVIII (?)
Última hoja del manuscrito en la que comúnmente se describía el contenido de los libros de coro; en este caso se incluye la música para las celebraciones de adviento, cuaresma, navidad, vigilia, etc. También contiene el Magnificat, las palabras con que la virgen María agradece a Dios ser elegida como madre de Jesús.
Las guardas finales fueron elaboradas con partituras de rehúso, utilidad que se daba a los folios en que se cometía algún error; en ellas se distingue la oración al Ángel de la Guarda.

Los libros de coro tuvieron su auge en los siglos XVI al XVIII y cayeron en desuso a finales del XIX y principios del XX, cuando la iglesia católica decidió sustituirlos por pequeños libros individuales. Algunas de las colecciones más importantes pertenecen a los monasterios españoles del Escorial, Guadalupe y las Catedrales de Osma y Jaén. La influencia musical española llegó a nuestro país con la Conquista, de modo que desde el siglo XVI se formaron colecciones de libros de coro en las principales catedrales novohispanas: Durango, Guadalajara, Mérida, Ciudad de México, Morelia, Oaxaca, Puebla y San Cristóbal de las Casas. Por la naturaleza de estas obras, no es común hallarlas en colecciones privadas como la de Franz Mayer, donde se encuentran ocho libros de coro españoles y novohispanos de los siglos XVI al XIX, testigos de la historia religiosa y musical de cuatrocientos años.

Dum esset rex in accubitu suo nardus mea dedit o do…
(Mientras el rey estaba en su lecho, mi nardo dio, oh!…)
España (?), siglo XVIII (?)
Manuscrito de papel, iluminado a mano y adornado con una gran viñeta donde se observa a la Virgen del Pilar rodeada por una nube con ángeles y querubines. Frente a ella, 15 monjas arrodilladas, la primera sostiene a un niño en brazos y lo presenta a la virgen, una tradición de la región española de Aragón.
En la hoja de la derecha, las letras iniciales de color rojo y azul, indican que se trata de música cantada a dos voces, donde los colores indican la parte que debía interpretar cada coro.

 

Ad vesper Ana
(Antífona de vísperas)
España (?) , 1799
Manuscrito de pergamino con encuadernación tipo medieval, con tapas de madera cubierta de piel y cinco clavos o cabujones de bronce, uno en cada ángulo y uno al centro que en este caso se ha perdido; éstos evitaban el deterioro de la piel al colocar el libro en el facistol. El lomo esta reforzado con ocho nervios salientes, tres de ellos con clavos y tiene además dos broches de cuero terminados en metal que cierran sobre los cantos.
Contiene la música para las fiestas de santos celebradas por la Orden de la Virgen María del Monte Carmelo. 

Vísperas de las fiestas de la expectación de nuestra señora …
Nueva España, 1800
Manuscrito de pergamino cuya contraportada fue iluminada con una orla de flores y medallones que enmarcan la imagen de la Virgen María, san José y san Gabriel Arcángel, en el periodo de adviento (previo al nacimiento de Jesús). Postrados ante ellos, se observan dos donantes que ofrecen su corazón con la leyenda «Recibe señora mi corazón», representaciones de la familia Castañiza, importantes comerciantes y clérigos novohispanos, quienes mandaron a hacer este libro para el Templo de la Enseñanza en la Ciudad de México.

Initium dulcissimi nominis B.V. Mariae Antiphona
(Inicio a la antífona del dulcísimo nombre de la dichosa virgen María)
España (?), siglo XIX (?)
Libro manuscrito sobre vitela, un pergamino fino característico por su delgadez, lisura y durabilidad. Data posiblemente del siglo XIX, época en la que estos libros redujeron notablemente su tamaño al utilizarse uno para cada miembro del coro.
La decoración de las hojas con ramas y flores parece indicar que este ejemplar pertenecía al «chantre» o al «sochantre», que es como se llamaba a quienes dirigían el coro. Una flor de lis en las primeras páginas hace suponer que el libro perteneció a la orden de Santo Domingo.

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