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Enrique González Aparicio en el Archivo de Manuel Gómez Morin (Primera Parte)

Enrique González Aparicio en el Archivo de Manuel Gómez Morin (Primera Parte)

Ma. Angélica Oliver Pesqueira.
Centro Cultural Manuel Gómez Morin.

En diferentes participaciones que hemos tenido como asociados de la AMABPAC, hemos resaltado la importancia de la documentación del Archivo Manuel Gómez Morin por su riqueza tanto con sus corresponsales como en la forma de tratar diferentes aspectos de la historia del siglo XX en México.

Esta vez el Archivo presenta cartas que muestran la relación que tuvo don Manuel con Enrique González Aparicio, un importante economista mexicano, fundador de la Escuela de Economía de la Universidad, que tuvo oportunidad de viajar y prepararse como economista en Londres y Moscú.

Enrique González Aparicio nació en Jalapa, Veracruz, el 9 de febrero de 1890, como muchos vino a la ciudad de México para estudiar en la Escuela Nacional de Jurisprudencia de la cual se graduó como abogado, más tarde como profesor, impartió durante varios años la cátedra de Economía política y fue uno de los fundadores del Departamento de Economía dentro de la Escuela de Jurisprudencia.

Entre los profesores de Jurisprudencia contemporáneos a González Aparicio preocupados por dotar a la Universidad de estudios de economía profesionales podemos mencionar, a Daniel Cosío Villegas, que estudió economía en la Universidad de Harvard, fue fundador de El Fondo de Cultura Económica y director de la Revista El Trimestre Económico, Miguel Palacios Macedo que estudió economía en la Sorbona de París y en la Escuela Libre de Ciencias Políticas de París, dirigió la Revista Economía, y formó parte de grupo de académicos y técnicos que fundó la Escuela Bancaria y Comercial, al igual que Manuel Gómez Morin que además fue uno de los fundadores de Banco de México, Jesús Silva Herzog, que hizo estudios de economía en Nueva York, y participó en la fundación de varias revistas de economía de la época.

En el archivo de Manuel Gómez Morin existe un expediente que consta de 11 cartas y abarca del 7 de marzo 1928 al 5 de julio 1935. Se transcriben a continuación tres de ellas enviadas por Enrique González Aparicio al rector en 1934, desde Londres y Moscú.

En 1929, un grupo de profesores de la Escuela Nacional de Jurisprudencia, entre quienes se encontraba Enrique Gonzalez Aparicio, se reunió para formar la Sección de Economía que dependía de Jurisprudencia. En 1935, González Aparicio que acababa de pasar un año estudiando en Londres y Moscú, logró que la sección se transformara en Escuela Nacional de Economía como unidad independiente, ocupó la dirección desde 1935 hasta mediados de 1938, los Sustituyó Mario Sousa que terminó su periodo hasta 1940. González Aparicio se retiró por enfermedad y murió el 31 de octubre de 1940.

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En marzo de 1934, durante la rectoría de Manuel Gómez Morin, en medio de grandes penurias para la Universidad, González Aparicio obtuvo una beca de estudiante para ir a Londres a estudiar con los profesores de economía más connotados de la época las cartas que se transcriben narran sus impresiones al rector.

Londres, 10 de marzo 1934.1

Sr. Lic.
Manuel Gómez Morin.
México, D.F.

Muy estimado maestro y amigo:

Un auténtico estudiante estoy hecho en Londres: insaciable curiosidad, contacto con los jóvenes y ahorro de peniques. Además las “lectures” en la Escuela, los libros de segunda mano o las bibliotecas. Desde el 14 del pasado febrero estoy atendiendo regularmente los cursos, aun cuando sin una adscripción definitiva a algunos de ellos, con el propósito de conocer el ambiente general del Instituto y entrenarme en el idioma.

Al primer catedrático que escuché fue al Profesor Harold Laski en el curso sobre el Marxismo que ahora se sustenta. No se imagina usted la claridad, el método, la documentación con que hace su conferencia; y similares a él son los demás. Los Problemas de Economía Aplicada y el Análisis Económico son clases en las que tengo interés peculiar. Ojalá pueda aprovecharlas como deseo.

En aquellos cursos de algún carácter polémico, el profesor no permite discusión durante la hora de la “lecture”, pero al terminar anuncia que en el salón x estará una hora más para atender preguntas y sostener su punto de vista. Si no fueran tan holgazanes tantos de nuestros profesores que aprovechan la discusión para eludir la cátedra, que buen ejemplo podríamos tomar de este sistema, para fomentar el debate serio a la par que ahorrar el tiempo de la clase en el alegato, las más veces trivial, se consume

He emprendido el estudio de los “Slums”, barrios bajos obreros, que constituyen el problema urbano más importante en estos momentos y sobre el cual se están realizando sugestivos trabajos por el gobierno Inglés. Esto lo hago como método para conocer bien la organización de este país alrededor de un hecho concreto a la vez que sirvo al Banco Hipotecario que me encomendó le enviara datos sobre las construcciones obreras, cosa que atiendo gustoso por la seriedad de este establecimiento. Por desgracia la escasés de mi economía privada me impide enviar amplia documentación, al igual que libros a todos los amigos, de muchos que veo de excepcional interés y novedad.

No sé nada de la Universidad, que es, como usted sabe, lo que más me inquieta de México y tengo verdadera ansiedad en informarme cómo sigue su nuevo camino. A veces pienso que no debí eludir la tarea de la pequeña responsabilidad en que incurrí2 para nuestra naciente casa; pero reflexiono también en que era preciso ausentarse para que nadie insistiera en creer que me había impulsado cualquier sentimiento personal: esta es la única explicación de haber dejado la parte que me correspondía de trabajo, porque quizás alejarme y alejar con ello suspicacias es el mejor modo de servir, de momento, la aurora universitaria, porque usted y muchos amigos saben que no tengo deseo más grande que el de ser útil al lugar en donde me hice lo que soy, con un sentido que ojalá captaran todos los profesionistas mexicanos.

¿Quisiera usted enviarme algunas cosas que me enteren de la vida de la Universidad? Estoy tratando de obtener varias publicaciones de la de Londres, así como de la Escuela, para remitírselas, pero si usted se interesa en algo de modo especial le ruego me lo indique pues quisiera ser, a falta de otra cosa, una pequeña pero efectiva extensión universitaria.

De México lo de siempre, supongo. Farsa adentro y afuera; suciedad política; robo organizado y robo al acaso. Triste bailoteo de un pobre país invertebrado a la cola del bailoteo trágico de un mundo descompuesto: en aquel todo es pequeño, pero le duele a uno más que la gigante corrupción de estos países, por su propia pequeñez. Es un placer, egoísta pero sabroso, gozar la pureza del alejamiento enterrado en un medio tan ajeno que casi no se toca.

Mis mejores deseos para usted y los suyos y un saludo cordial.

Enrique González Aparicio.

1 Archivo Manuel Gómez Morin. Instituciones Educativas. Universidad Nacional. Rectoría. Correspondencia del rector con Enrique González Aparicio. 10 de marzo 1934.

2 Entonces González Aparicio había sido nombrado Director del Departamento de Economía y un año más tarde sería el primer Director de la recién fundada Escuela Nacional de Economía.

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