El arte de la encuadernación en la colección Franz Mayer | Por Miriam Velázquez Martínez*

Los libros han acompañado al hombre a lo largo de la historia reflejando su evolución en los aspectos tecnológico y artístico. Tras haber tenido forma de piedra, planchas de metal, tablillas de arcilla y rollos de papiro, surgieron en Grecia -tres o cuatro siglos antes de nuestra era- los códices de pergamino, primeros libros cuadrados y planos que se comenzaron a coser colocándoles cubiertas de piel. Ahí podemos ubicar el primer antecedente de la encuadernación, definida hoy día como el proceso de unir, cubrir y decorar el cuerpo de un libro.1 A partir de entonces, la encuadernación se ha transformado procurando a los libros no sólo protección, sino también belleza, valiéndole esto último, figurar entre las artes decorativas.

En algunas encuadernaciones destacadas de la colección Franz Mayer, incluyendo tanto libros antiguos (siglos XV a XVIII) como recientes (siglos XIX y XX), podemos apreciar en estas obras, más que el aspecto mecánico o técnico de la encuadernación, destaca su valor estético, de tal suerte que reflejan estilos artísticos de diferentes épocas, así como detalles del lujo que hiciera expresar a san Jerónimo:

“Mientras se tiñen de púrpura los pergaminos y se les cubre de letras de oro y se adornan los libros con piedras preciosas, los pobres se mueren de frío por las calles” 2.

Sancti Bonaventure… (San Buenaventura…)
1489
Incunable encuadernado en pergamino con el título manuscrito usando tinta china sobre el lomo y en la parte superior, un recuadro realizado al temple (mezcla de aglutinantes naturales, como la clara de huevo, con pigmentos minerales). En los cantos tiene marcas de fuego (que indican el propietario, en este caso la Orden de San Fernando en Querétaro), así como vestigios de lazos como protección.
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Encuadernaciones antiguas. Siglos XV a XVIII

El siglo XV es el siglo de los incunables, como se denomina a aquellos libros impresos desde la aparición de la imprenta de tipos móviles -hacia 1450- y hasta 1500. La encuadernación de estas obras era sencilla en el mayor de los casos: con cubiertas de papel forradas de pergamino (pieles de diferentes animales), sin título, el texto comenzaba en la primera página; se complementaban con lazos o correas que salían de las cubiertas y se anudaban sobre los cantos para proteger las hojas.

A partir del siglo XVI la encuadernación inició una etapa brillante en la que surgieron los “libros de lujo”; arte que se reservó para ciertas obras: libros religiosos de catedrales y órdenes monásticas, algunos libros personales de la nobleza (como devocionarios y libros de horas) y las Ejecutorias de hidalguía, que eran certificados de pureza de sangre otorgados por el rey de España.

Litaniae et Preces (Letanías y preces)
Roma, 1700Encuadernación de terciopelo bordado con hilos de oro, plata y seda. Al centro se aprecia un escudo de obispo (identificado por el sombrero de peregrino y tres listones colgantes, símbolos implementados por el Papa Inocencio IV en el siglo XIII).
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La encuadernación de los libros de lujo tenía grandes cubiertas revestidas por finas pieles de becerro o cabra decoradas principalmente con dos técnicas: el gofrado, que consistía en dibujar la piel en relieve utilizando pequeños moldes o planchas calientes de hierro y el dorado, para el cual, además se colocaban láminas de oro entre la piel y los hierros. Las imágenes representadas en las cubiertas variaron con los estilos artísticos de cada época, aunque se encuentran elementos constantes como los anagramas religiosos y los escudos familiares, dependiendo del propietario de la obra. Los complementos de la encuadernación eran de plata, bronce, níquel y estaño, ya como broches, como esquineros y en algunos casos, en toda la cubierta. Aunque en menor medida, se utilizaron también telas finas como el terciopelo, que incluso algunas veces se bordaban con hilos de oro, plata o seda.

Encuadernación con hojas en blanco
España, 1734Encuadernación de orfebrería en plata repujada y cincelada. Tiene cantos dorados y cubierta decorada al estilo renacentista: insectos y follajes rodean tres medallones que simbolizan las virtudes teologales: fe, esperanza y caridad.
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Encuadernaciones recientes. Siglos XIX y XX
A partir del siglo XIX, el arte de la encuadernación se manifiesta como un mosaico de técnicas y estilos decorativos: por una parte pervivieron técnicas ancestrales como el gofrado y el dorado y por otra, surgieron diversos movimientos artísticos que revivieron estilos de épocas pasadas, de tal suerte que en los libros se observan desde los detalles ojivales propios del estilo neogótico, hasta las figuras geométricas del neomudéjar; pocas fueron las aportaciones originales durante el siglo XIX, pero los impresores de la realeza crearon sus propios estilos, como la encuadernación à la fanfare.

J. A. de LAVALLE
Oraciones para asistir al Santo oficio de la misa
París, 1850Encuadernación de lujo en concha nácar con aplicaciones y broche de plata esgrafiada (dibujada mediante incisiones superficiales). Lomo en terciopelo negro y cantos dorados.
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Por lo que se refiere a la manufactura, la encuadernación que antes se realizaba de forma manual, se mecanizó y posteriormente se industrializó favoreciendo la utilización de materiales sencillos y de bajo costo; esto influyó en la disminución de las encuadernaciones de lujo: la suntuosidad de los terciopelos utilizados en otros siglos dio paso a textiles más sencillos, las pieles que antes cubrían completamente los libros, comenzaron a utilizarse sólo en los lomos y las esquinas dando origen a la encuadernación holandesa; incluso, comenzó a utilizarse el cartón para fabricar las cubiertas, de donde tomó su nombre la encuadernación cartoné.

Firenze
Italia, [1900?]Encuadernación cartoné, en la que el libro se forra con una delgada cubierta de cartón pegada al lomo; se decora con una litografía a color y un recuadro dorado con motivos neogóticos, movimiento artístico bajo el cual fue construida la ciudad de Firenze, que da título a la obra.
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Encuadernación de Quijotes

El fondo de cerca de 800 ediciones de la obra El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes Saavedra, con sus ejemplares del siglo XVI al XX, es uno de los más importantes de la colección Franz Mayer.

Esta novela cervantina tuvo una gran demanda desde su primera impresión -realizada en 1605 en Madrid por Juan de la Cuesta- y sus principales lectores fueron un público poco ilustrado; ambos factores propiciaron que se realizaran grandes tirajes de la obra, pero su encuadernación careció del lujo característico de libros como los de temática religiosa. Fue hasta el siglo XIX y el XX que las encuadernaciones quijotiles cobraron cierta vistosidad: en algunos casos, se encuentran reminiscencias de técnicas antiguas de decoración como el gofrado y el dorado y en otros tantos, se nota la influencia de las corrientes artísticas predominantes en estos siglos, tales como el neoclacisismo, el art nouveau o el art déco. En los ejemplares más actuales se ensayan técnicas de dibujo como el esgrafiado o la coloración con tintes que ilustran mármoles en las cubiertas de piel o papel.

Don Quixote of The Mancha (Don Quijote de la Mancha)
Londres, 1900Encuadernación con decoración y tipografía estilo art nouveau, movimiento artístico nacido en Europa que tuvo su auge a principios del siglo XX; sus elementos principales son las líneas curvas largas, ondulantes y sinuosas.
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Las encuadernaciones de la Colección Franz Mayer, se pueden consultar registrándose como usuario de la biblioteca y presentando una carta de motivos para materiales antiguos.
* Jefa de la biblioteca
Museo Franz Mayer

  1. Hipólito Escolar. Historia ilustrada del libro español, los manuscritos. Madrid, 1996, p. 366.
  2. Mariano Monje Ayala. El arte de la encuadernación. Madrid, 2000, p. 2.
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