El Ex libris de Javiva Reik

José Carlos Guerrero García

Una de las actividades más exhaustivas del proceso de desarrollo de colecciones de la biblioteca del CDIJUM es la evaluación de los datos y elementos añadidos a los libros: en sus páginas, el profesional bibliotecario puede descubrir un mosaico variopinto de marcas, desde sellos de colecciones familiares, personales e institucionales, hasta glosas y dedicatorias manuscritas en diversos idiomas. 

Entre las diversas marcas que hemos encontrado recientemente, atrajo mi atención un ex libris en particular: un sello con una estrella de David, símbolo emblemático del pueblo judío, yuxtapuesto sobre la leyenda: Ken “Javiva Reik” Biblioteca.  

Javiva (también escrito Haviva o Chaviva) Reik (o Reich) fue el seudónimo de Ema (o Marta, según otras versiones) Reick, quien nació en 1914 en un pequeño pueblo eslovaco cerca de los Cárpatos. Su familia era de clase trabajadora y, durante su juventud, Marta se unió al movimiento juvenil socialista Hashomer Hatzair. En 1939, Reik migró a Palestina, donde se unió al kibutz Ma’anit y al Palmach, la fuerza de élite de la Haganá (el ejército subterráneo de la comunidad judía durante el mandato inglés en Palestina). En este periodo se unió a la unidad de paracaidistas.

Durante el punto álgido del conflicto bélico contra las fuerzas nazis, Reik se ofreció como voluntaria para lanzarse en paracaídas en Eslovaquia con el objetivo de apoyar a la resistencia. Para ello debía de establecer contacto con el Pracovná Skupina (Grupo de Trabajo) de Bratislava, del que otra mujer judía, Gisi Fleischmann (Bratislava, 1897 – Auschwitz, 1944), era líder, y cuya colaboración fue primordial en las operaciones de rescate durante el Holocausto. De hecho, el Pracovná Skupina fue una de las organizaciones clandestinas de rescate de judíos más reconocidas durante este periodo.

En 1942, el rabino ortodoxo Michael Dov Weissmandl, miembro del “Grupo de Trabajo”, emprendió un osado plan para detener la deportación de los judíos eslovacos, consistente en sobornar a Dieter Wisliceny, representante de Eichmann en la región. Aunque su estratagema funcionó por un tiempo, llegó el momento en que no fue posible sostenerla. Este fue el acicate que motivó al Pracovná Skupina para urdir un plan más arriesgado, comocido como Plan Europa, que tenía el objetivo de rescatar el remanente de judíos de las comunidades eslovacas. 

Es posible que esta operación motivara a Javiva Reik para unirse al grupo de paracaidistas enviados por la Haganá para lanzarse a Eslovaquia en 1944, a pesar de que sus superiores se opusieron a que participara ya que, por ser mujer, en caso de que fuera apresada por los nazis sería juzgada como espía y no como soldado (no se contemplaba que hubiera mujeres soldados tras las líneas enemigas), lo que significaría una muerte segura.

Pese a esa prohibición, Javiva llegó a mediados de septiembre a la ciudad de Banská Bystrica, donde, junto con el grupo de resistencia, durante casi un mes continuó luchando contra los nazis y ayudando al remanente judío que aún seguía allí. No obstante, en el mes de octubre el levantamiento eslovaco fue derrotado. Una semana después, Reik fue capturada, encarcelada y, el 20 de noviembre de 1944, ejecutada en Kremnička, Eslovaquia. Sus restos fueron enterrados en una fosa común junto con los de otros miembros de la sublevación judía, pero años después su cuerpo fue exhumado y trasladado al cementerio Monte Herzl en Israel.

Javiva Reik es recordada como una auténtica heroína que dio la vida por ayudar a otros; por ello muchas instituciones y organizaciones sociales y culturales fueron nombrados en su honor.

Pero el nombre de Javiva Reik no solo trascendió en organizaciones israelíes, como demuestra el ex libris del que hablábamos al principio de este artículo, que está plasmado en un ejemplar de Ajad Haam, escrito por Natán Lérner, el cual forma parte de la Colección “Grandes Figuras del Judaísmo”, editado en 1969 por el Comité  Ejecutivo Sudamericano del Congreso Judío Mundial.

El ex libris contiene el escudo  de la organización  “Hashomer Hatzair” (השומר הצעיר), precisamente aquella a la que perteneció Reik; pero más específicamente a un grupo en Argentina: el término ken es una palabra en hebreo que significa “nido” y cada grupo de la Hashomer se denomina así (por ejemplo, la célula mexicana se llama Ken Mordechai Anielewicz). Ahora el reto es saber cómo llegó este libro a México y, más especifícamente al CDIJUM; pero mientras tanto, agradecemos a este sello que nos llevara a recordar a una mujer mujer recta, valiente y solidaria: Javiva Reik.

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