El Apocalipsis en versos italianos: acercamiento a una obra del siglo XVIII

Nancy I. Celso Sánchez

Maná. Museo de la Biblia

Los volúmenes custodiados en el Fondo Antiguo del Museo de la Biblia están escritos en diversos idiomas, principalmente en latín, español e inglés; algunos de ellos contienen el texto bíblico de ambos testamentos y otros son porciones o pasajes bíblicos específicos, sobre todo de los salmos y evangelios, con el texto completo o paráfrasis de los mismos.

Dentro de la variedad de libros sobresale uno por su contenido, autor y características formales; se titula L’ Apocalisse di San Giovanni in versi italiani […] (El Apocalipsis de San Juan en versos italianos), publicado en la ciudad de Padua, Italia, en 1743.

La encuadernación del libro fue hecha en papel decorado; cuenta con un tejuelo sobre el lomo y los cantos presentan un moteado en rojo claro con base en blanco.

El material usado para el cuerpo del libro fue papel de pulpa de trapos, lo que se puede inquirir por la fecha de impresión, debido a que en ese momento aún se elaboraban papeles de forma manual; el dato además se confirma al ver las estrías físicas producidas en el proceso de fabricación, pues resulta en una característica propia del papel verjurado que se usaba en ediciones de buena calidad.

La capitulares historiadas y ornamentadas se encuentran al inicio de cada capítulo en verso. La letra capitular fue usada ya desde la época romana y después durante la Edad Media en los manuscritos, aunque su uso continuó en siglos posteriores y se adaptó a los nuevos métodos de impresión e ilustración, sobre todo en ediciones de lujo, pues resaltaba y señalaba el inicio de secciones relevantes en el texto, embelleciendo la obra.

La portada, además de los datos generales del libro, muestra una imagen vinculada con el tema de la obra: se trata de un águila que, según la tradición cristiana, se relaciona con San Juan porque éste vio una revelación que otros seguidores de Cristo no pudieron, de la misma forma que el ave puede volar muy alto y desde ahí ver cosas que otros seres no. El animal representado sostiene un libro con las garras y sobre su espalda puede verse un tintero y plumas, aditamentos necesarios para la escritura, lo que alude a la actividad que realizó San Juan al escribir el Apocalipsis.

También en la portada, vemos que la obra fue escrita por Locresio P. A., que no es el nombre real del autor, sino uno de los varios seudónimos usados por Flaminio Scarselli[1] (1705-1776), quien fue un prolífico escritor tanto en composiciones poéticas como en temas relativos a sus diversos estudios;[2] nacido en Bolonia, comenzó su carrera con los jesuitas de la misma ciudad, con quienes estudió filosofía, matemáticas, cálculo, gramática, poesía y medicina, lo que lo convirtió en un hombre preparado que se desenvolvió en puestos académicos y públicos a lo largo de su vida, por lo que adquirió diversas condecoraciones y nombramientos relevantes.

La impresión fue realizada en el taller que Giuseppe Comino manejaba en Padua, una de las primeras ciudades italianas en contar con un taller de imprenta. Según se puede leer en una de las últimas páginas, Comino recibió aprobación y licencia de Paolo Antonio Ambrogi, Inquisidor de Padua, para publicar la obra de Scarselli; ambos permisos eran obligatorios para que los libros pudieran ser impresos y distribuidos sin problemas, con lo que se intentaba tener control sobre la producción editorial.

La aprobación continuaba con una solicitud, por lo que se pidió a Comino que entregara copias de la obra a la Biblioteca Pública de Venecia y Padua. El permiso está fechado a inicios de 1742, ya que la publicación tardó un año en estar lista y ser puesta en circulación.

La obra inicia con un texto del autor en el que alaba al Papa Benedicto XIV, al tiempo que agradece que su obra fuera publicada bajo su periodo papal. Resalta el hecho de que Scarselli menciona que le llevó 12 años culminar con el trabajo de componer y ver impresos los versos.

El texto continúa con un prefacio donde el autor realizó una comparación entre los textos bíblicos con los clásicos grecolatinos; menciona que la belleza de los últimos es grande pero que así lo son también las composiciones bíblicas. Y añade: ¿Quién puede leer los Salmos de David, la Cantiga de Salomón, los Oráculos de los Profetas, sin sentirse inmediatamente ocupada y llena la mente de espíritu y de furor poético?

Posteriormente describió su labor al realizar la paráfrasis del texto al italiano, por lo que buscó que las ideas fueran claras para todas las personas al ser muy conciso.

A lo largo del prefacio se puede intuir el conocimiento literario, clásico y de patrística del autor. Uno de los últimos puntos tratados fue su decisión por usar el terceto para escribir la composición y que justifica en los comentarios de distintos autores, como los del poeta Lodovico Dolce, que según palabras de Scarselli, afirmó que éste tipo de estrofa es la que concede más frecuencia en la rima. Agrega que si el Apocalipsis es una carta, ninguna otra forma poética podría acercarse más al estilo que el terceto.

Comienza entonces el libro en versos: Scarselli  inició cada uno de los capítulos de Apocalipsis –22 en total– con el texto latino correspondiente a ellos; el autor los presenta como texto continuo aunque ya era común la organización del texto bíblico en versículos para facilitar la ubicación de pasajes para lectura; inmediatamente después de los textos en latín, inician los versos que compuso.

 

Después de los versos es posible leer un poema de acción de gracias a Dios.

El final del libro está marcado por el colofón, que para el siglo XVIII contiene datos mínimos puesto que el resto de ellos están en la portada.

No es posible conocer el nombre de los dueños anteriores del libro al carecer de notas manuscritas o ex-libris que nos pudieran orientar en el tema, para conocer los intereses que les llevaron a adquirirlo.

Las ideas plasmadas en el texto impreso, el contexto temporal, la composición de estrofas y la caracterización de la obra como libro antiguo y su estructura formal, son temas que por ahora abren una interrogante; sirva el presente artículo como una breve presentación y acercamiento a la obra, al tiempo que todo esto resulte en las notas iniciales de un estudio profundo.

[1] MELZI, Gaetano. Dizionario di opere anonime e pseudonime di scrittori italiani, o come che sia aventi relazione all’Italia, T. 2. Milano: coi torchi di Luigi Di Giacomo Pirola, 1852, p. 135.

[2] FANTUZZI, Giovanni. Notizie degli scrittori bolognesi, T. 7. Bologna: nella stamperia di S. Tommaso D’Aquino, 1789, pp. 360-366.

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