Breve Historia de la Marcha de Zacatecas

¿Sabías que la Marcha de Zacatecas fue el resultado de un concurso entre compositores? Hoy, de manera breve, desde el archivo de la Orquesta Clásica de México les contaremos la historia de esta pieza musical que se ha convertido en un símbolo nacional.

Genaro Codina –el compositor- trabajaba como Contador de la Casa de Moneda en 1887, cuando le dedicó una marcha al presidente de México, el General Porfirio Díaz. Éste le otorgó el puesto de Contador en la jefatura de Hacienda de Zacatecas como premio a su gesto. Casado con Mariana González, vivía en la calle de Ayuntamiento No. 16 y su hogar fue escenario de incontables veladas musicales, ya que la familia tocaba distintos instrumentos y acostumbraban interpretar, sobre todo, las composiciones de su inspiración. En cierta ocasión un grupo de amigos reunidos en casa del Director de la Banda Municipal, organizaron un concurso para que el propio director, Fernando Villalpando y Genaro Codina, pudieran demostrar quién de ellos componía mejor; rivales en la composición, pero unidos por lazos de cariño y parentesco, ya que Francisco estaba casado con la hermana de Genaro.

El jurado conformado por amigos de ambos: el Dr. Castañeda, el historiador Alfonso Toro, Antonio Chávez Ramírez y Francisco Aguilar y Urizar, eligió la pieza de Genaro llamada “Marcha Aréchiga” y dedicada al gobernador de su Estado, el General Jesús Aréchiga. De este modo, Genaro ganó el concurso y llamó a la pieza a partir de ese momento “La Marcha de Zacatecas”, nombre con el cuál pasaría a la historia.

Fernando Villalpando le realizó unos arreglos y la marcha se interpretó por primera vez en el Hospicio de Niños de Zacatecas. Desde entonces, es ésta la versión que ha recorrido el país y que ha llegado a ser considerada una especie de segundo himno nacional, ya que fue adoptada por Pancho Villa como el himno de la División del Norte durante la Revolución.

Se dice que Genaro Codina compuso una marcha más, sin embargo, se desconoce su paradero. Actualmente ambas marchas, “La marcha de Porfirio Díaz” y “La marcha de Zacatecas” forman parte importante del repertorio que interpreta de manera recurrente la Orquesta Clásica de México, cuya labor se ha enfocado en preservar y difundir la riqueza de la música tradicional mexicana, incluyendo a muchos de los instrumentos típicos de nuestro país, como el salterio, que es utilizado para la interpretación de estas piezas.

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