Un pasaporte de viaje | Por Karla Vázquez*

68_1Hace unos años llegaron a este Centro un par de cajas llenas de pasaportes antiguos que habían estado por años en una bodega. Nuestra emoción fue muy grande, ya que, entre los documentos que rescatamos, dimos con un verdadero tesoro: ¡un pasaporte original de la Alemania Nazi!

Lo que más nos llamó la atención a primera vista fue la letra “J” estampada en rojo, que indica que la persona a quien pertenecía era de origen judío. Analizándolo con mayor detenimiento, pudimos determinar que su modelo era el del tercer tipo de pasaporte del Reich (hubo cuatro tipos distintos), con el águila del emblema nacional al centro de la cabeza del documento, y un número de serie perforado en la parte inferior (73262M40), como parte del control que se llevaba.

Al abrirlo volvimos a encontrar la “J” color rojo, en un tamaño menor, con la fecha en que fue entregado el pasaporte, 13 de junio de 1941. En esa primera página también se encuentra el sello con la información del libro de registros en el que estaba asentada la entrega del pasaporte. En la esquina superior derecha se puede ver el sello de refrendo, fechada el 13 de junio de 1942, ya que la duración de los pasaportes era de solo un año.

Lo siguiente que resalta es la inclusión del nombre Sara que aparece entre el nombre y el apellido de la dueña del documento, Herta Neumann. Esto nos hace recordar que el gobierno alemán exigió, el 17 de agosto de 1938, que los judíos cuyo primer nombre no se reconociera de inmediato como tal, agregaran un nombre “judío” después de su nombre. Los hombres tenían que agregar “Israel” y las mujeres “Sara”, como sucede en el caso que nos ocupa.

En las siguientes páginas por fin conocemos a la persona detrás del documento: ahí están la fotografía de Herta, su firma y su filiación. Así sabemos que nació el 2 de julio de 1880, se dedicaba al hogar y residía en Berlín.

En páginas posteriores encontramos muchos otros datos. Entre otros detalles, el sello del Consulado General de México que, en palabras de la hija de Gilberto Bosques, fungía como un salvoconducto para que pudieran viajar por Europa, incluso si su destino final no era México; y un sello de visado del Consulado General de la República de Cuba en Hamburgo, que establece que se le otorgó la visa a Herta en calidad de transeúnte aunque no descarta que pueda trabajar siempre y cuando consiga el permiso de la Secretaría del Trabajo.

Gracias a los sellos en el pasaporte podemos saber algunos de los pasos de Herta Neumann por Europa antes de viajar a España. Sin embargo, hay varios puntos que no podemos rastrear, sea porque el documento no trae más información al respecto o porque la caligrafía con que fueron asentados los datos no es legible. Por ejemplo, no sabemos cómo cruzó Francia y parte de España, aunque hay constancia de su arribo a Vigo, donde tomó el vapor “Magallanes” para llegar a la Isla de Cuba. Después de eso, sabemos que toma un vuelo de Cuba a México y que entra al país por Mérida, ya que hay un sello de su viaje con la nomenclatura R.C.33609. Ese es el último dato que tenemos.

En cualquier caso tuvimos la oportunidad de asomarnos a parte de una vida –y una vivida intensamente, en un periodo fascinante y peligroso de la historia– a partir de los datos recabados en un pasaporte.

*Investigadora del Centro de Documentación e Investigación Judío de México

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