En un lugar de la Mancha. El Quijote: 4to. Centenario de Cervantes | Por Miriam Velázquez Martínez y Mayela Flores Enríquez*

Portada. El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha | 1605 | Biblioteca Rogerio Casas-Alatriste H., Museo Franz Mayer

Portada. El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha

La Biblioteca Rogerio Casas-Alatriste H., perteneciente al Museo Franz Mayer, resguarda una de las principales colecciones bibliográficas a nivel mundial de la novela El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha. De las más de 800 ediciones en 18 idiomas que actualmente integran el acervo, el propio Franz Mayer reunió 739 en 13 idiomas, en su mayoría anteriores a 1905.

En esta ocasión se invita al público a adentrarse en el relato cervantino, cuya primera parte vio la luz en 1605. Diez años después, en 1615, se publicó en Madrid la segunda parte de El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha por el impresor Juan de la Cuesta; en ella, Cervantes narra la tercera salida de El Quijote en 74 capítulos, los cuales culminan con la muerte del personaje. En este sentido, la novela conocida como El falso Quijote o El Quijote apócrifo, publicada en el año 1613 y cuyo autor se dio a conocer bajo el seudónimo de Alonso Fernández de Avellaneda, figura entre los principales antecedentes.

Ilustración de Gustavo Doré | El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha | 1863 | Biblioteca Rogerio Casas- Alatriste H., Museo Franz Mayer

Ilustración de Gustavo Doré

La colección, además de contar con ejemplares representativos de la segunda parte de la novela, también resguarda algunas de las principales ediciones que conforman El fondo Quijotil de la Biblioteca Rogerio Casas-Alatriste H. En ellas puede observarse la manera en que se articula el diálogo entre la forma y el contenido del libro, es decir, entre la narración misma de la novela, los estudios eruditos que la acompañan y las características adicionales que distinguen cada edición, como por ejemplo: las ilustraciones, la encuadernación y la tipografía.

“Con grandísimo contento y alborozo” presentamos al visitante una visión más sobre este relato clásico, de aquel caballero andante y de sus viajes en la imaginación de los artistas y en las innumerables ediciones, que continúan haciendo justicia a su figura y aventuras.

Ilustración de Charles Antoine Coypel | El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha | 1776 | Biblioteca Rogerio Casas- Alatriste H., Museo Franz Mayer

Ilustración de Charles Antoine Coypel

El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme […]. Es así como inicia la novela de la pluma de Miguel de Cervantes Saavedra (1547-1616), el narrador de la vida y hechos del caballero andante y, al mismo tiempo, el autor más celebrado de la lengua castellana. Su nombre comenzó a sonar con una fuerza sin precedentes en los diversos rincones de la península ibérica, desde los primeros meses del año 1605. Tuvieron que pasar diez años para conocer la Segunda parte del ingenioso caballero Don Quijote de la Mancha cuya “edición príncipe” lleva en la portada la leyenda: Post tenebras spero lucem (Después de las tinieblas espero la luz [Job 17:12]).

La obra completa consta de 126 capítulos divididos en dos partes, en ellos late, se siente, se huele, se escucha y se ve a través de las palabras escritas por Cervantes y de la mano de los personajes de fantasía que habitaron una España Real. Se trata de la historia de Alonso Quijano el Bueno, un hombre de edad madura, ávido lector de novelas de caballería, que un día decide imitar a los héroes de sus libros y salir al mundo a “luchar por los oprimidos y deshacer entuertos”. Para ello, Quijano se hace una armadura de cartón y contrata como su escudero a Sancho Panza, un humilde campesino del pueblo donde vive. Desde muy pronto, la novela cervantina ha derivado en un impresionante número de ediciones, traducciones a diversos idiomas, ediciones apócrifas, censuradas y abreviadas; versiones teatrales y musicales; además, ha incentivado el desarrollo de estudios analíticos, investigaciones acerca de la vida del autor, seminarios académicos y por supuesto, la pasión por capturar en imagen el carácter y la fuerza de la narración.

Después de más de cuatro siglos, la novela de El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha sigue siendo el libro más leído y traducido de todos los tiempos, he aquí una selección de ediciones que narran la historia del caballero andante.

Ilustración de Ricardo Balaca y Orejas Canseco | El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha | 1880 | Biblioteca Rogerio Casas- Alatriste H., Museo Franz Mayer

Ilustración de Ricardo Balaca y Orejas Canseco

El Quijote en imágenes
Definitivamente, el encontrarnos ante el libro que más se ha ilustrado a través del tiempo, obliga a revisar su historia de representación visual a fin de entender aquella mítica imagen que ha triunfado sobre el tiempo, espacio y publicaciones, para convertirse en un referente obligado del imaginario cultural mundial.

A partir de la publicación de la segunda parte de El ingenioso caballero Don Quijote de la Mancha, empezarían a circular ediciones con ilustraciones de la novela completa. La más influyente de ellas se imprimió en 1657 y se refiere a una edición holandesa que implantaría un esquema de representación formal generalizado; dicha obra se compuso por 22 grabados atribuidos a Jacob Savery que perfilaron la novela como una propuesta de carácter humorístico y de entretenimiento. Posteriormente, en el marco de una monarquía absolutista, surgió en Francia una nueva propuesta que la dotó de un carisma cortesano, estilísticamente relacionada con el Rococó; para 1720 se publicó una versión acompañada por los grabados basados en los cartones realizados por el artista francés Charles Antoine Coypel, fue a partir de ellos que se consolidó la concepción de las ilustraciones propias de las ediciones de lujo de la novela cervantina como obras de arte.

Ilustración de Daniel Urrabieta Vierge | El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha | 1906 | Biblioteca Rogerio Casas- Alatriste H., Museo Franz Mayer

Ilustración de Daniel Urrabieta Vierge

Dentro de la concepción de la representación visual de El Quijote como una labor artística y no como un requerimiento editorial, es importante destacar las propuestas publicadas por la casa inglesa Tonson & Co., cuyos títulos se acompañaron por grabados basados en los dibujos del artista neoclásico Jonh Vanderbank, y por la Real Academia Española, institución que, al convertir dicha tarea en un motivo de orgullo nacional, desarrolló y consolidó un imaginario oficial y erudito a partir de los dibujos y grabados ejecutados por los más destacados artistas academicistas del momento. Las propuestas comentadas se reproducirían a través de los siglos, convirtiéndose en paradigma de la noción visual de El Quijote de la Mancha.

*Jefa de la Biblioteca Museo Franz Mayer e investigadora del Museo Franz Mayer respectivamente.

 

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